Día 37: Que no se Apague tu Llama

logo-final-crece“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” (Pro. 4:23)

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Salmo 42:1-2)

En estos días se hace cada vez más difícil dedicar tiempo a cultivar la vida interior, la vida del corazón. El estilo de vida actual se vuelca hacia afuera, hacia lo externo. Tenemos que responder ante tantas personas y tantas obligaciones, que difícilmente encontrarnos tiempo para nosotros.

Aparte de esto, nuestra cultura le da mucha importancia a lo visible, así que todos nos preocupamos por lo que se ve: la ropa, el pelo, los bienes, el cutis, el cuerpo, etc. Todo eso está bien, pero es bueno equilibrarlo con el cuidado del ser interior, porque la gracia de Dios no se derrama en tu pelo o en tus músculos sino en tu corazón.

Es allí en donde se encuentra el altar en donde adoramos a Dios y tenemos nuestra cita íntima con Él. Allí lo escuchamos hablándonos y le podemos expresar con libertad todos nuestros temores, preocupaciones, tropiezos, triunfos, penas y alegrías.

Dedicarle tiempo a tu corazón te ayudará a fortalecer tus convicciones, a meditar sobre tus acciones y motivaciones, a evaluar tus metas para luego entregarle el resultado de tu meditación al Señor.

Los cristianos debemos ser personas que cultiven su interior, que reflexionen en su fe y busquen al Señor en su intimidad. Ese hábito se va a reflejar en lo que hagamos externamente.

Quiero compartir contigo algunos consejos prácticos para que le des tiempo a tu corazón.

< Sal a caminar. Ya sea con tu pareja o en solitario, toma la costumbre de salir a caminar y aprovecha ese tiempo para hablar con Dios adorándolo y deleitándote en Su presencia.

< Compra libros ¡y léelos! Creo que en promedio los cristianos estamos más dispuestos a gastar dinero en música cristiana que en libros cristianos. Me encanta la música, de hecho, escuchar música ayuda a descansar el corazón y renovarlo. Pero el ser interior también necesita ser fortalecido por el hábito de la lectura. Alguien dijo una vez: “Quien no lee no conoce a Dios, porque Dios es escritor”

< Maneja tu tiempo frente al televisor. No dejes que la televisión atente contra tu fe y socave tu salud espiritual. Discrimina lo que ves o de frentón reduce tu tiempo frente a la tele.

< Busca el silencio. Si quieres escuchar a Dios, baja el volumen de la tele, la radio y el mundo. Dios habla en el silencio!

< Ora. No esperes tener necesidades para orar. Orar es conversar, así que conversa con Dios. Adórale y disponte a entregarle una y otra vez tu vida en consagración.

 

El Señor Jesús nos enseñó que todas las maldades salen del corazón y que el hombre saca lo bueno y lo malo desde el tesoro de su corazón. Así que cultiva tu corazón. Todo tiene que ver con tu corazón.

 

CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 1 noviembre 2009.

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