Día 35: Un corazón como el de Dios

logo-final-crece“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Cuando uno mira la naturaleza y la belleza que nos muestra a pesar de todo lo que hacemos para destruirla, diera la impresión que la naturaleza reaccionara con más belleza ante nuestra maldad. Lo mismo ocurre con Dios, Su amor arremete con más fuerza aunque la maldad del hombre vaya en aumento cada día.

Porque de tal manera amó Dios… En verdad, nada de lo que haga el ser humano podrá detener la embestida del amor de Dios. Cuando el hombre cae en pecado, cuando Israel falla en su misión, cuando la maldad aumenta, el amor de Dios nunca se rinde.

Los hijos de Dios debemos tener un corazón que armonice con el corazón de Dios el Padre, que es un corazón que ama “de tal manera”.

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mateo 9:35-36)

Cuando Jesús vio a la gente que lo esperaba, los vio con compasión. Aunque pudo hacerlo, no se paró a encararles los muchos pecados por los que estaban ahora alejados de Dios. Más bien sintió compasión.

He escuchado a líderes cristianos que analizan la situación espiritual de los pueblos musulmanes desde un punto de vista profético, explicando las razones por las cuales el juicio de Dios está sobre ellos.

Pero, ¿y la condición de Israel en el tiempo de Jesús no era también producto del juicio divino? Sin embargo Jesús fue movido a compasión.

¿Tienes compasión por el mundo? ¿Sientes compasión por los tibetanos, los gitanos y los sudaneses? ¿Te mueve a compasión ver la condición espiritual de tus familiares, tu jefe o tus compañeros? Jesús sí tuvo compasión, y Sus seguidores debemos tener un corazón que armonice con el Suyo, un corazón que se compadece.

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

En el libro de Los Hechos vemos al Espíritu Santo guiando a los creyentes a cumplir un plan ¿cuál era ese plan? Ser Sus testigos hasta lo último de la tierra ¡Dios tiene un plan!

En tantas ocasiones hacemos nuestros propios planes y luego rogamos con intensidad y devoción que Dios los bendiga. Lo que no sabemos es que Dios bendecirá sólo lo que está de acuerdo a Su plan. Así que en vez de rogar que bendiga lo que quieres hacer, busca hacer lo que Él está bendiciendo.

Señor, dame un corazón que armonice con el tuyo. Dame un corazón que ame como tú, que se compadezca como tú y que cumpla tu plan. Amén.


CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 26 octubre 2009.

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