Día 36: Conocer a Dios

logo-final-crece“y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3)

Si lo piensas con detención, te vas a dar cuenta que la mayoría de la veces en que hablamos de la salvación lo hacemos pensando que somos “salvos de” y no “salvos para”. Hablamos que hemos sido salvos del infierno, salvos del pecado, salvos de Satanás, salvos del mundo, etc. Pero pocas veces enfocamos en el hecho de que hemos sido salvos para.

Sin embargo, al mirar tu salvación desde la perspectiva de Dios, vas a llegar a la conclusión de que has sido salvo para estar con Él. De hecho en el cielo no harás otra cosa que estar eternamente con Dios.

Cristo tenía esa perspectiva, por eso definió la vida eterna no como ser salvados de las llamas del infierno, sino como conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo. En eso consiste la vida eterna.

El sentido común nos dice que no es atractivo pasar tiempo con alguien que no conocemos. Entonces ¿cómo será pasar toda una eternidad? No basta sólo con pasar de vez en cuando frente a Dios para decirle al pasar: “Ah, Dios, sí… gracias por tu salvación!”

Él te ha salvado para que lo conozcas. De hecho, te creó para que lo conozcas, y cuando el pecado se puso en medio levantando una pared de iniquidad, Él mismo tomó la iniciativa de quitarla enviando a Su hijo a morir en la cruz.

La muerte de Cristo rasgó el velo que impedía el acceso al lugar santísimo, así que hoy podemos tener libre entrada a Su presencia. ESO SE LLAMA VIDA ETERNA.

¿Crees que a Dios le satisface que Sus hijos le recuerden una vez a la semana lo agradecidos que están por salvarlos? Francamente, yo esperaría mucho más de mis hijos que un acto protocolar de gratitud. Si son mis hijos quiero disfrutarlos y que me disfruten, quiero conocerlos y que me conozcan, quiero estar con ellos y que ellos estén conmigo.

¿Conoces tú a Dios, o te preparas para pasar la eternidad junto a alguien de quien escuchaste, pero que en el fondo fue un perfecto desconocido?

Conocer a Dios es la esencia de la vida cristiana. Dios busca revelarse a nosotros, ése es Su objetivo para con Sus hijos: no llenarlos de lujos o satisfacer sus peticiones egoístas, sino darse a conocer, ya sea en la riqueza o en la escasez, en el dolor o en el gozo, en la vida o en la muerte.

Cuando vez a Dios como tu posesión y entiendes que Su propósito contigo es darse a conocer, entonces dejas de temerle a lo que venga en el futuro, porque todo lo que te suceda será una forma en que Dios se te revela.

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;  a fin de conocerle…” (Filipenses 3:7-10)

CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 26 octubre 2009.

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