Día 30: Amar a Dios…y a ti

logo-final-creceEsta frase no solo define a nuestra iglesia, sino a cada uno de nosotros.

Sí, porque cada uno de nosotros fue creado para amar a Dios y a los demás.

Nuestra misión como cristianos y como iglesia está fundamentada en dos porciones de la Escritura:

El Gran Mandamiento (Mateo 22:37-40)

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”

La Gran Comisión (Mateo 28:18-20)

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Hemos sido creados para amar a Dios ¿puedes pensar en ese un par de segundos? Tú y yo fuimos creados para amarlo, para admirar Su presencia, deleitarnos en Él, para disfrutar de Él y gozarnos en Él. La Biblia no nos dice que fuimos creados para sufrir obedeciéndole o para servirle al sonido de Su látigo. Dios anhela que tu corazón esté enamorado de Él y que ese amor sea una norma en todo lo que hagas.

Pero la Biblia también nos enseña que hemos sido creados para amar a los demás. Aunque el pasaje de Mateo enfoca en los puntos de nuestra misión, el Evangelio de Juan nos habla del modelo de nuestra misión:

“Como me envió el Padre, así también yo os envío.” (Juan 20:21)

Somos llamados a ir al mundo tal como Cristo vino a nosotros ¿y cómo lo hizo Cristo? Lo hizo amándonos. La Biblia jamás nos ha mandado a convertir a la gente, sino a amarla. El amor de Dios en nosotros es el mejor argumento para demostrar que venimos de Él y con el mensaje de Él.

Creo que a veces pensamos que la gente ha endurecido su corazón y ya no quiere oír más el mensaje del Evangelio. Pero lo que ha cerrado el corazón de la gente no ha sido el evangelio, sino el ver a los cristianos como vendedores de un producto y no como agentes del amor eterno de Dios. Ellos piensan que cuando nos acercamos es para convertirlos a nuestra “religión” y no para interesarnos realmente en sus vidas. ¿Por qué esto es así? Creo que es porque hemos olvidado que representamos a un Dios que sí se interesa por la vida de los hombres.

Así que nunca olvides que nuestra misión consiste en amar más que en convertir. Hemos sido creados para amar, amar a Dios y a ti!

CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 19 octubre 2009.

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