Día 18: Transformados por el sufrimiento

logo-final-creceLa historia se repite a lo largo de toda la Biblia, tanto así que parece ser una verdadera norma: que el Señor Todopoderoso usa de manera magistral el sufrimiento para enseñar y moldear nuestras vidas. El libro de Rut es un magnífico ejemplo de esto.

Pensemos en algunas verdades bíblicas respecto al sufrimiento:

El sufrimiento es inevitable. Ya sea por obra del diablo, a consecuencia de tus propios errores, o por intervención directa de Dios, tarde o temprano la adversidad tocará tu puerta. Simplemente no hay opción.

La razón de esto se esconde en la soberanía de Dios. Yo solamente sé que Él usará la aflicción para enseñarme, pero no sé por qué lo hace ni qué lección he de aprender. Eso recién lo sabré cuando la aflicción haya pasado.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo,

y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:13)

Así que no huyas del sufrimiento ni le temas, eso sería como faltar a clases justo en los exámenes que te graduarán.

El sufrimiento es bueno. De cuando en cuando necesitamos vientos recios que sacudan las ramas apolilladas de nuestra vida que estén enraizadas en nuestra independencia personal, de modo que nos enraicemos más firmemente en Jesucristo.

Aunque suene extraño, debemos recordarnos a nosotros mismos cuán frágiles somos y cuánto necesitamos depender de Dios. Cuando la inmensidad del universo no alcanza a enseñárnoslo, entonces el sufrimiento le echa una ayudita.

El “día malo” debe revelarnos la riqueza que tenemos en Cristo, porque nada tenemos más seguro en esta vida que Él. Cuando la tempestad se calma, nos damos cuenta que amamos más a Jesús, que confiamos más en Él y que hemos aprendido más de Su gracia.

“Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.”

(2ª Corintios 4:17-18 NVI)

Huye de la falsa enseñanza que predica que al creer en Jesús se acabaron los sufrimientos. Serán esos sufrimientos tus medallas de honor cuando llegues a la presencia de Cristo.

Haz que las adversidades en tu vida cuenten. Aférrate a la vara y el callado de tu Buen Pastor y no dejes que Satanás siembre la cizaña de la duda o la incredulidad en tu corazón.

Deja que el quebranto sea la manera en que Dios le dé forma a tu vida. Recuerda que has sido creado para ser como Jesús. Deja que Su poder se perfecciones en tu debilidad. Termina este tiempo leyendo 2ª Corintios 12:9-10.

CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 12 octubre 2009.

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