Día 17: Transformados por la Obediencia

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Lectura Bíblica: Rut 3:1-5

La esencia del Discipulado es la obediencia, y la esencia de toda forma de pecado es la desobediencia.

Lo que oscureció todo en Edén, no fue otra cosa que la desobediencia disfrazada de superación y liberación a través del engaño del diablo.

Seguramente has oído esto muchas veces: Dios no espera que lo entiendas, sino que lo obedezcas. Hay cosas del carácter y el propósito de Dios que nunca entenderás hasta que hayas aprendido a obedecer.

“Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes”

La virtud de Rut la llevó a entender que su rol era obedecer. Después de todo, quien mejor conocía la cultura y poseía mayor experiencia producto de los años era la anciana Noemí, no ella. Si hubiera tenido una actitud cuestionadora, escéptica o porfiada, Rut hubiera demostrado ignorancia y necedad.

Pablo, mi hijo mayor, todavía tiene ciertos problemas con la obediencia; se frustra cuando está convencido de algo pero debe hacer lo opuesto porque ha recibido una orden. ¿Te imaginas lo que ocurriría si Naty y yo lo dejamos hacer las cosas según su criterio? Mi corazón de padre me ha llevado y me llevará siempre a buscar lo mejor para él, pero para eso tengo que estar seguro de que sabrá obedecerme.

¿Has conocido algo más necio que desobedecer los consejos y mandatos de Dios? ¿Quién mejor que Él conoce la verdad?

La vieja seducción del diablo es llevarnos a cuestionar la voluntad de Dios para desobedecerla. Quiero que sepas que no está mal hacer preguntas e incluso cuestionar nuestra fe, pero debes hacerlo con un deseo sano de seguir viviendo para Dios y una convicción de que Él sabe más que tú: “Señor, sé que lo sabes todo y que todo está bajo tu control. Es sólo que no alcanzo a entender tu propósito en esto. Ayúdame y afirma mi corazón”.

El Discipulado tiene como eje central una actitud obediente del corazón.

¿Quién ha estado dirigiendo tu vida este último tiempo? ¿quién la está dirigiendo en estos momentos? ¿qué consejos estás oyendo?

Mira, Dios no ha guardado silencio, Él continúa hablando a Sus hijos para guiarlos en Sus propósitos. Se trata simplemente de aprender a escucharlo y obedecer Su voz.

Haz un ejercicio ahora mismo: Busca el Salmo 32 y lee en voz alta el versículo 8 ¡vamos!

¿Lo hiciste? (no hagas trampa, no sigas adelante sin antes leer el versículo)

Bueno, ahora lee en voz alta el versículo 9.

¿Te fijas? Dios tiene planes y perfectos para ti, nadie mejor que Él conoce el camino, pero no podrás disfrutar de Sus bendiciones a menos que estés dispuesto a obedecerle.

Dile hoy al Señor: “Señor, cuenta desde hoy con toda mi obediencia”

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~ por iclamchile en 7 octubre 2009.

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