Día 14: Gracia implica Perdón

Logo Final CreceAun cuando al libro de Rut no registra conflicto alguno en las relaciones interpersonales, de todas formas es bueno pensar en ellos a la hora de hablar de Comunión y Gracia.

En los días anteriores hablábamos que la gracia implica sobrellevar los errores de los otros y aceptar sus diferencias. Pero en realidad, una Comunión basada en la gracia experimenta más que simplemente el soportar, también experimenta el perdón.

Cuando las faltas de otros se hacen evidentes, entonces Dios espera de mí que  las tolere y las cargue por amor. Pero cuando esas faltas apuntan directamente hacia mí, afectando mi vida y ofendiéndome, entonces Dios espera algo más, y lo que espera es mi perdón.

Todos los hijos de Dios formamos parte del Cuerpo de Cristo (1ª Co. 12), pero para que exista verdadera unidad y Comunión en el Cuerpo de Cristo, necesariamente debe existir el perdón.

Déjame poner en tu mente tres principios básicos sobre el perdón:

El Perdón no se merece. Aquí creo que hay una diferencia entre perdón y la famosa disculpa. La disculpa busca disipar la culpa del otro, atender a las razones de su error y en resumen constatar que no hubo error.

El Perdón en cambio, no busca exculpar, sino pasar por alto la falta asumiéndola pero negándose a reaccionar con venganza. El perdón confirma que hubo falta, pero decide negarse a que esa falta le afecte.

Así que el perdón, al asumir que hubo ofensa, es inmerecido. El perdón es un acto de gracia, y la gracia no se merece. De modo que cuando tu hermano te ofenda, no busques necesariamente disculpar su actitud, sino perdonarla. Y nunca trates de ver en tu hermano alguna especie de mérito que merezca tu perdón. El perdón no se merece, simplemente se da por gracia.

El Perdón requiere humildad. A muchos nos resulta mucho más fácil disimular que se nos ha ofendido y pretender que nada ha pasado. Cuando lo piensas, ésa es una forma de soberbia: “¿Ofendido yo? ¡Nooo! Cómo se te ocurre, yo soy maduro en la fe!”

¿Qué tiene de malo admitir que se nos ha ofendido? que implica verte vulnerable y para eso necesitas humildad. Si eres humilde irás donde tu hermano y le dirás: “¿Sabes? A lo mejor ni te diste cuenta, pero esto me dolió”. Una  actitud así es el primer paso para el perdón.

El Perdón requiere convicción. El perdonar y pedir perdón no es ni sentimentalismo, ni debilidad ni cobardía. Por eso no tendrás excusa ante Jesús si perdonaste sólo cuando sentías hacerlo. El perdón es un principio básico de nuestra fe, es una de las bases de la Sana Doctrina. El perdón requiere convicción. Si eres hijo de Dios, el perdón debe ser tu estandarte y a la vez tu arma de guerra, porque una de las cosas que más atrae la presencia diabólica sobre el creyente es el rencor anidado en el corazón (2ªCorintios 2:10-11).

Ve a la presencia de Dios ahora mismo y pronuncia perdón sobre cualquier nudo interpersonal que haya en tu vida.

CRECE ICLAM

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~ por iclamchile en 5 octubre 2009.

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