Día 3: Te Presento a Rut II

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¿Ahora entiendes por qué te dije que el libro de Rut muestra una de las historias más hermosas de todo el Antiguo Testamento?

Dos mujeres solas y desamparadas, con nulas posibilidades de revertir su situación, son literalmente rescatadas por su pariente Booz. Él decide, sin tener la obligación de hacerlo, tomar a Rut como esposa y hacerse cargo de ella y de su suegra.

Los últimos dos capítulos de Rut contrastan con los dos primeros. En aquellos hay muerte, pobreza y tragedia, en éstos encontramos vida, dicha y riqueza. Además, está la mano de Dios que vuelve a abrirse para bendecir.

Como te habrás dado cuenta, Rut la moabita, siendo extranjera, pasó a formar parte de la familia de David y por ende, del propio Señor Jesús.

Aunque en este relato no encuentres ni una sola canción o sonido musical, la de Rut es una de las historias de adoración más sorprendentes de la Biblia.

La adoración en el libro de Rut se expresa como reverencia ante Dios, temor a Él y reconocimiento de Su soberanía, incluso en medio de circunstancias tan complicadas como la muerte del esposo e hijos, el desamparo, la pobreza y el abatimiento. Al leerlos pueden sonarte como simples conceptos, pero por unos segundos trata de ponerte en el lugar de estas dos mujeres!

Sin duda el libro de Rut nos presenta muchos interrogantes existenciales ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? Al terminar de leer la historia podemos ver que hubo un final feliz, pero estoy seguro que al principio ninguna de estas preguntas tuvo una respuesta satisfactoria. La lección aquí es que la Adoración se produce en medio de estas interrogantes.

Si quieres que tu adoración sea verdadera, debes aprender que adoras a Dios por lo que no puedes entender de Él ni de Sus propósitos, eso lo hace Dios, Señor y Rey soberano sobre ti y sobre mí. Cuando te enfrentas a esa realidad, tienes dos caminos: rebelarte por no poder entenderlo y tratar de retomar el control de tu vida, o humillarte en adoración y reconocer que en todo y para todo Él sigue siendo Dios.

¿Te has sentido tentado a cuestionar a Dios?

¿Luchas por encontrarle sentido a las cosas que te han sucedido o las que te están sucediendo precisamente hoy?

No te alteres ni te agites por eso, es una reacción natural antes las dificultades. Pero tampoco dejes que el sufrimiento o las interrogantes te alejen de Dios. Busca ver la grandeza y el señorío del Dios de tu vida en ellos. Espera pacientemente en Él tal como lo hizo Noemí, y no temas atribuirle las difíciles circunstancias por las que puedas atravesar (1:20-21). Adóralo con sinceridad, aprende a esperar en Su propósito y pídele que te enseñe a deleitarte en Él, y no sólo en lo que pueda darte.

CRECE

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~ por iclamchile en 23 septiembre 2009.

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