Amor Dinámico

In the name of loveVuelve a leer 1 Juan 4:16

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Déjame compartirte en los próximos días tres características del amor, tal como se enseñan en la Biblia. La primera es ésta:

El amor es dinámico.
Así es, una de las primeras características que desprendemos de la Biblia en cuanto al amor es su dinamismo.
¿Qué significa esto? Que el verdadero amor busca afectar a otros, que ve su valor más alto en lo que puede hacer por otros y en otros.
Cuando lo piensas, mucho de lo que se vende como amor hoy en día en el fondo es un sentimiento que enfoca en mi bienestar, en cómo me hace sentir esta persona o cosa. Así que en el fondo es un enfoque bastante egoísta, porque cuando dejo de sentir placer o bienestar, entonces “se acaba el amor”.
La Escritura nos muestra un enfoque totalmente distinto. El amor es dinámico porque se mueve hacia fuera, hacia los demás. Obviamente el mayor exponente de este amor dinámico es Dios mismo. La Biblia nos revela que en algún momento de Su existencia Dios decide crear seres nuevos, diversos y hermosos ¿por qué? ¿con qué propósito? El propósito era derramar sobre ellos todo Su amor.
El verdadero amor no es una pieza de museo que espera ser admirada mientras permanece estática tras una vitrina. El amor no se queda sentado esperando que alguien se fije en él. El amor es dinámico. El amor actúa. El amor busca desbordarse en otros y afectarlos.
Me atrevería a decir que el amor no sabe fijarse en sí mismo, hay que recordárselo a menudo. Le resulta natural fijarse en el otro, buscar el bien del otro. La Biblia lo dice simplemente así: “el amor no busca lo suyo”.
La iglesia, el grupo de hombres y mujeres que aseguran haberse encontrado con Dios, deben reflejar ese amor anteponiendo la necesidad del otro a las propias. Si tú estás en medio de una situación relacional difícil, tal vez sea bueno que procures enfocar en la necesidad del otro, en la visión del otro. Tal vez sea necesario buscar el bien del otro antes que lamentarse perpetuamente por el mal propio.
El amor que se goza haciendo el bien a los demás es el amor de Dios, el amor verdadero.

Toño Roa

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~ por iclamchile en 12 agosto 2009.

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